Sobre nosotros
Un lugar donde la naturaleza, las personas y las historias se encuentran.
Nuestra historia comienza en familia
Detrás de Kurkum Farm hay una historia de vida, sueños y amor por la naturaleza. Nací en Londres, crecí en la isla Mauricio y soy madre de dos hijos. Mi pasión por el bienestar, el yoga y la aromaterapia ha acompañado siempre este camino.
Kurkum Farm es nuestro hogar y un proyecto de vida que ha crecido y se ha transformado con nosotros. Un lugar donde la naturaleza, la familia y cada persona que llega forman parte de una misma historia.
Un sueño que seguimos cultivando, día a día, con cariño y gratitud.
Un lugar en el Matarraña
Entre olivos, plantas aromáticas y paisajes mediterráneos, en el campo de Cretas, un pequeño pueblo del Matarraña, se encuentra Kurkum Farm.
Durante más de dos décadas hemos ido cuidando y transformando este rincón de naturaleza, respetando sus ritmos y aprendiendo de la tierra.
Cada árbol, cada espacio y cada pequeño detalle guarda una parte de nuestra historia. Muchas manos y muchos corazones han contribuido a darle vida.
Hoy es un lugar para detenerse, respirar, reconectar con lo esencial y disfrutar de la sencillez.
Un pequeño refugio donde la naturaleza nos invita a sentirnos en casa.
21 años sembrando semillas
Hace 21 años llegué a esta finca del Matarraña con mis dos hijos, que entonces tenían uno y dos años. No había agua ni electricidad, solo una antigua construcción para animales, naturaleza y muchos sueños por construir.
Los comienzos no fueron fáciles. Unos años después continué criando a mis hijos y dando forma a este proyecto por mi cuenta, aprendiendo a encontrar fuerza y belleza en cada pequeño paso.
Al año de llegar nació Kurkum Herb, la primera herboristería del Matarraña. Mucho después, hace tres años, fui cofundadora de Centro Mandala, otro espacio dedicado al bienestar y al crecimiento personal. Ambos proyectos siguen vivos hoy.
Cada paso ha sido una semilla. Y Kurkum Farm sigue creciendo con ellas.
Bajo la sombra de este olivo de más de 500 años instalamos nuestra primera tienda de campaña.
Allí, con nuestros dos hijos pequeños y un sueño por construir, comenzó la historia de Kurkum Farm.
Un espacio para compartir
Con los años, Kurkum Farm ha ido abriendo sus puertas a personas de diferentes lugares, edades y culturas. Cada encuentro ha traído nuevas experiencias, aprendizajes y amistades que han enriquecido nuestra historia.
Alrededor de una mesa, entre aromas de especias, durante una clase de yoga o bajo las estrellas, compartimos mucho más que actividades. Compartimos momentos, conversaciones, risas y esa alegría sencilla de sentirnos parte de algo.
Nos encanta reunir a las personas a través de la gastronomía cultural, la música, los talleres y los encuentros de bienestar, creando espacios donde cada uno puede sentirse bienvenido y ser quien realmente es.
Porque cuando compartimos lo que somos, siempre nace algo hermoso.
Las personas y las historias
A lo largo de estos años, muchas personas han cruzado las puertas de Kurkum Farm. Algunas llegaron por unas horas, otras se quedaron unos días y otras terminaron convirtiéndose en parte de nuestra historia.
Hemos compartido conversaciones, comidas, silencios, celebraciones y momentos de transformación. Personas de distintas edades, culturas y caminos de vida nos han enseñado que siempre tenemos algo que aprender unos de otros.
Cada encuentro ha dejado una huella en este lugar. Kurkum Farm no sería lo que es hoy sin todas esas manos que han ayudado, esas sonrisas que han iluminado nuestros días y esas historias que se han entrelazado con la nuestra.
Porque los lugares también se construyen con las personas que les dan vida.
Nuestra manera de entender el bienestar
En Kurkum Farm creemos que el bienestar comienza cuando aprendemos a escucharnos, a respetar nuestros ritmos y a reconectar con lo que realmente necesitamos.
El yoga, el Ayurveda, la aromaterapia, la alimentación consciente y el contacto con la naturaleza forman parte de nuestra vida cotidiana. Son caminos que nos invitan a cuidarnos con más atención, sencillez y cariño.
Nos gusta compartir estas experiencias desde la cercanía, respetando que cada persona tiene su propia historia, sus necesidades y su manera de encontrar el equilibrio.
No buscamos la perfección ni fórmulas universales. Preferimos los pequeños gestos que nos ayudan a vivir con más presencia: respirar profundamente, mover el cuerpo, cocinar con ingredientes naturales, descansar y disfrutar de la compañía.
Porque cuidarnos también es aprender a disfrutar de la vida, tal como somos y donde estamos.
